Acuario, sin darte cuenta a todos nos ahogas. Dónde tú estás en calma, el resto patalea desesperados por tu melosidad. Eres fuente inagotable de vitalidad, te acomodas al recipiente, al lugar, espacio y tiempo que habitas. Sin buscarlos llegarán a tu abrazo porque te necesitan, ya que purificas con solo tu presencia. Pero mucho de ti es tan dañino como la ausencia.

Tiempo atrás adorada como una de las más poderosas deidades, al punto que hay quienes te han confundido con la vida.