Era como yo, eso lo sabía desde el principio. Otra Libra, grado cero de mi prejuicio horoscopal.

Fueron unos días, pero fue intenso; tan libre como yo, tan libro como yo, tan libra como yo.

Sin embargo, nunca se sintió como un complemento y luego de la travesía me quedo con las hipótesis; 1) ¿yo mismo sería capaz de volverme no lo opuesto sino lo que equi-libra? 2) ¿no es el miedo por una figura del doble que nos suplante, sino por una que nos daría y le demos equi-libr(is)?