Un hombre desconocido

En una preciosa tarde de verano a solas en el supermercado, te miré y respondiste directamente a mis ojos. Inmediatamente ambos nos dimos cuenta que nos sobraban ganas de agarrarnos a pvtazos a mitad del pasillo de los cereales.

Caminamos de frente y la tensión como en un reactor se acumulaba, mientras nuestros corazones latieron desesperados en un pecho que apenas y pudo contenerles.

Apretamos los puños estrangulando el metal de nuestro respectivo carrito.

Pero como otros tantos hombres, pasaste a mi lado con fingida indiferencia rumbo al área de cajas, donde finalmente susurrarías “p3ndejo”, pensando en mí y lamentando no haber dado el primer golpe.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s